Las voces que se quedaron
SiK tomó forma en 2009. Antes de compartir Azeroth, algunos ya nos conocíamos de Counter-Strike y Call of Duty. Cambiamos de juego y seguimos reconociendo las mismas voces.
Reconocer al compañero
En un shooter podías reconocer a alguien por cómo cubría una esquina. En WoW, acababas reconociéndolo por la ruta que tomaba para volver al cadáver. El clan nació entre personas que ya tenían partidas y conversaciones a sus espaldas; el nombre SiK dio continuidad a esa manera de encontrarnos.
Fumetas, Mewet y Vendetta, y después Dun Modr y Sanguino, forman parte de esa historia compartida. Los rivales cambiaban y las derrotas daban conversación. A veces un nombre de personaje basta para recordar a alguien que hace años que no vemos en pantalla.
Cambiar de partida
Con los años cambiaron los horarios y también los juegos. Minecraft nos llevó a compartir construcciones e instalaciones; Project Zomboid, a cuidar una base; Valheim, a levantar fortalezas y explorar en compañía. Cada juego propone algo distinto, pero todos dejan espacio para pasar un rato juntos.
No hace falta convertir cada sesión en un acontecimiento para que acabe formando parte de la historia del grupo. Una conversación por voz y un plan modesto también dejan recuerdos.
Volver a coincidir
Si coincidiste con SiK en otra etapa, cuéntanos qué personaje llevabas o qué partida recuerdas. Las historias del clan siguen teniendo sitio para quienes estuvieron allí.